El making of de la luminaria Capuchina.

Capuchina trepando por la ventana.

El making of de la luminaria Capuchina o «Cómo se hizo», comenzó a gestarse en diciembre, ya que desde esta fecha, esta planta comienza a florecer.

El arriate de la casa de Rosa se llena de un manto de estas flores. La Capuchina lo inunda todo e incluso trepa por la ventana.

Creo que no hace falta que comente la belleza de esta planta. Incluso cuando no tenía muchas flores me embelesaba por la estructura geométrica de sus hojas y el efecto fractal de sus nerviaciones. Cuando ves muchas juntas es hipnótico.

Cuando Rosa y yo comenzamos con la serie de luminarias florales, las dos teníamos muy claro que le teníamos que hacer una luminaria a la capuchina y recrear la magia que emana de esta planta.

Y así empezamos, primero a elaborar las hojas. Éstas se han hecho con pulpa coloreada de abacá una a una. Al igual que las flores: pétalo a pétalo. Después se han unido hasta darle forma a las flores y las hojas se han bordado a mano una a una.

La estructura sobre la que va montada la luminaria es de cobre y recrea la verja de un jardín.

La base está compuesta por gemas soldadas con estaño y aleación de plata y recrea la hoja de la capuchina con su nerviaciones características.

Y por último, el cuerpo central de la luminaria, recrea la luz del sol pasando a través del manto tupido de capuchinas, con sus contrastes de verdes, naranjas y amarillos. Henos utilizado las pulpas de fibras vegetales que estamos produciendo en el taller, junto con los pétalos que hemos ido cosechando y secando. Hemos trabajado capa a capa.

Aquí podéis ver parte del proceso.

Finalmente, todo junto y compuesto nos ha quedado así y estamos muy orgullosas del resultado y de la experimentación. La luminaria que nos ha salido era justo lo que queríamos transmitir. Lo que nos contagia el jardín del Zute cada mañana cuando empezamos a trabajar.

Luminaria terminada. La tenéis disponible en la tienda online.

Nuestro primer papel procesado de plantas: Papel de alcachofa.

Ya casi es primavera y se nota en el ambiente. La huerta está reluciente. Ahora es el tiempo de las alcachofas y puesto que es un fruto muy fibroso, hemos aprovechado esa cualidad para hacer papel con los restos de hojas que se le quitan al fruto.

La experiencia ha sido muy gratificante, ya que nos ha salido un papel de un precioso color arena y muy traslúcido, lo cual es fantástico para realizar diferentes proyectos artísticos.